Alfabetización, música y traducción bíblica

Alfabetización, música y traducción bíblica

La alfabetización y la música, según lo vemos ahora, son herramientas indispensables para la tarea de la traducción bíblica. En efecto, el aprendizaje de la propia lengua y cantar y componer canciones en el idioma vernáculo hace que los nativos se capaciten para que, al salir a la luz el NT o la Biblia completa, leerla sea una acción espontánea y agradable.

Para que el nativo lea su idioma, estamos implementando actividades y estrategias en varios frentes:

Se invita a la comunidad educativa a escribir relatos y cuentos cortos con dibujos de la vida real y de la cultura nativa, los cuales son tipeados y escaneados para diseñar las lecciones de pre-lectura y de lectoescritura. Cabe mencionar que es una tarea ardua lograr que estudiantes y profesores nativos escriban, pero no imposible con un poco de paciencia y de tiempo. Al tener los cuentos y lecciones impresos en copias hechas en la oficina de LETRA, allí comienza el entusiasmo. Cada uno ve que el proyecto no pertenece a los “mberú” o blancos, sino que ellos mismos lo protagonizan.

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Al llegar a las comunidades, pude observar cómo los nativos estaban volcándose más y más al guaraní y al español en las canciones que entonaban en sus reuniones. Si bien es cierto que esto los capacita en esas lenguas, también es cierto que a la vez trabaja en desmedro de su propia lengua, al ir limitándola solo al ambiente familiar íntimo. Al traducir las canciones en su lengua, éstas cobran un nuevo valor, su identidad como nativo es afirmada, y la autoestima grupal crece en gran manera. Esas canciones son escritas en un rotafolio con papel sulfito (papel afiche o cartelones) para ser cantadas en las reuniones regulares por todos los asistentes. Para las reuniones especiales, esas canciones son tipeadas en presentaciones powerpoint para lograr que todos puedan leer y acompañar.

Esta segunda actividad, es decir traducir canciones al aché, tiene un elemento importántisimo a la hora de fijar el idioma, pues las diapositivas se muestran en letras grandes, con la nueva grafía decidida por ellos mismos. Esto va logrando en los nativos una adquisición espontánea de su lengua, logrando una excelente fijación de la ortografía, y a la vez que los capacita lentamente como personas perfectamente bilingües.

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En el año 2008 celebramos un taller de etnomusicología, en el cual los músicos nativos descubrieron sus géneros musicales autóctonos. A través de la guía del músico Leo Vartanián, de LETRA Argentina, comprendieron que ellos tienen su música, tan válida como el merengue, bosa nova o la música country. En ese primer taller los músicos compusieron 17 canciones, cada una dentro de los géneros recién descubiertos. Esas canciones tuvieron un impacto tal, que aún no podemos medir su trascendencia. Al llegar a las comunidades, luego de dos o tres semanas de terminado el taller, las 17 músicas eran cantadas por casi toda la comunidad, incluso los niños las cantaban en alta voz al hacer sus juegos o al correr por los senderos de la comunidad. Las canciones también son proyectadas en reuniones especiales a fin de que todos las puedan cantar.

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Surgió una idea de colocar pistas de acompañamiento a las canciones aché producidas por Marciano, traductor y compositor aché. Traduje y trasliteré 12 canciones a un grupo musical de Ciudad del Este liderado por Fabián, nuestro promotor y músico venezolano. Irían a cantarlas en el primer festival que realizaríamos en la comunidad de Ypetimí. Ese día llegamos bastante tarde y la gente estaba cansada, pero cuando el conjunto “berú” comenzó a ejecutar las músicas, y a cantar en perfecto aché, el cansancio fue cambiado por una alegría indescriptible. Los que se habían ido fueron avisados por los niños y volvieron. Una audiencia de más de 200 personas nativas fueron los protagonistas de un hecho inusual: “¿Será que la música aché es tan importante que los blancos la aprenden, la ensayan y la tocan?” Ocho canciones en medio de lecturas cortas del evangelio de Lucas en Aché dieron el marco al primer festival.

El segundo festival se realizó en la comunidad de Chupapou, con motivo de su aniversario. Tres comunidades se hicieron presente y vivieron la misma experiencia: alegría, sorpresa y júbilo entremezclados al oír sus músicas acompañadas de guitarra eléctrica, bajo, teclado y batería. Como el compositor de las 8 canciones es oriundo de esa comunidad, con gran emoción acompañó la última canción: “Ape rupi obu” (Cuando iba por el camino).

El tercer festival fue organizado por los propios aché. Se invitó a todas las comunidades, pero por cuestiones económicas dos de ellas no pudieron llegar. Allí vimos cómo fueron formados más grupos musicales, pero todos compusieron canciones en su lengua, incluso tradujeron algunas canciones populares de grupos como Hillsong y Rojo, o solistas como Jesús Adrián Romero… Pero lo llamativo del caso fue que cuando el presentador anuncia el inicio del programa, lo denomina “Primer festival de música aché.” Un cartel sobre la pared del fondo rezaba lo mismo. ¿No debería ser llamado el “tercer festival”? Allí comprobamos que no. Los primeros fueron festivales de occidentales cantando en aché, no fueron “festivales aché” propiamente dichos. Es decir, habíamos encendido la llama, pero ahora se mantiene ardiendo sin necesidad de nosotros, hecho que pudimos comprobar en el aniversario de otra comunidad: Cerro Morotí. Allí se realizó una reunión magna con la asistencia de cinco comunidades. La noche del sábado fue otro “Festival de música aché”, aunque no le dieron ese nombre. Los grupos musicales de cada comunidad entonaron decenas de canciones en aché, la gran mayoría de reciente composición. El broche de oro lo pusieron los ancianos, que presentaron dos de sus géneros musicales principales: el “pre’e” y el “chingá.” Al día siguiente, mediante un micrófono especial conseguido para el efecto, Fabián grabó cerca de 20 canciones de los músicos, y también varias canciones de los ancianos.

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Hoy estamos en la tarea de grabar 300 CDs con toda esta riqueza y variedad cultural. 35 canciones en formato mp3, que sabemos de antemano que harán las delicias de chicos y grandes, pues tocará lo más profundo del corazón aché al entonarse en su lengua y al haberse compuesto dentro del marco de la propia cultura nativa.

Corregir lecciones de alfabetización, traducir canciones populares y diseñar fondos y tipos de letras para las presentaciones powerpoint de las músicas nuevas, lejos de ser pérdida de tiempo en un proyecto de traducción, además de fortalecer la cultura, los capacita para poder recibir la Palabra en un futuro cercano y leerla en el dulce idioma nativo.

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